El otoño, dicen,
es melancolía para la poesía.
pero el crujir de mis pasos
compone las notas de una dulce melodía
y el canto sereno de una hoja
cuando se posa en la tierra.
En las tardes de otoño,
el amor pasea envuelto
en perfume a tierra mojada,
cubriendo las alamedas,
de amarillo oro y de rojo fuego.
Los álamos, Robles y sauces desnudos
descansan,
esperando que, al llegar la noche,
la escarcha vista sus ramas.
11 de noviembre de 2015

Hermoso mar de hojas que resplandece con tu melodía. Me ha gustado mucho. Un abrazo, Maite.
ResponderEliminarMuchísimas gracias Teresa por tus palabras...un abrazo gigante.
Eliminar¡Qué hermoso!
ResponderEliminarMuchas gracias Elisa...abrazos!
Eliminarque precioso
ResponderEliminarGracias Rosita...besos.
EliminarLo pintas con tus versos. Lo haces visible con la palabra. Y lo conviertes en una armoniosa melodía, tal cual la siento. Precioso Maite!!
ResponderEliminarGracias mil querida amiga, esta poesía nació en nuestro viaje a París y paseando por los jardines de Luxemburgo , la foto es de allí y pasear por esos jardines despertaron en mi ( como tú bien dices) esa melodía.
EliminarCuando llegué a casa la escribi, tal y como sentía mientras paseaba y fotografiaba tanta belleza. Los jardines son preciosos, transmiten una armonía de colores especial. No me costó nada captar la esencia que transmite esos jardines en otoño.
Un fuerte abrazo Graciela y que tengas una fabulosa semana.