Que calle la voz
que me encarcela el alma,
la voz que no tiene palabra.
Que griten los sentidos
cuando se desgarre el alma,
que rompa el silencio
y también mi lágrima.
Que mi pecho no guarde
el dolor de la soledad amarga.
que se abracen los recuerdos
del amor bajo la almohada.
Que la luna me regale su luz
en una noche apagada.
que la furia de la tormenta
no me robe la calma.
9 de julio de 2014
