Junto a tus dedos,
y, enredando nuestro anhelo,
apagamos la luz de la soledad.
Recuperamos nuestro sentido
y zurcimos la herida del vacío
que nos dejó el pasado.
Entre sueños,
nuestros cuerpos desnudos se encuentran,
mientras, al despuntar el día,
la luz del amanecer nos devuelve a la vida.
31 de octubre de 2015

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