miércoles, 3 de julio de 2013

LA ORQUESTA





Como el gran director 
dirige con su batuta la orquesta,
así  dirijo yo a mis letras.


Busco en cada rincón del alma
las letras que me dejan las palabras,
porque no existen palabras sin sentido,
Porque no existen versos en el olvido.

Poco a poco se va formando la orquesta,
las palabras encuentran su lugar
junto a las despistadas letras.

Tras varios intentos 
aparece la palabra clave.
Afinando las cuerdas, componen un verso, 
una estrofa, un poema, una rima...

Silencio, 
ya comienza el concierto.

Alzo mi batuta y marco el ritmo.
Son emociones y sensaciones,
son recuerdos y sueños, 
son miedos y deseos. 

Es música para la vista
y también para los oídos.
Una creación única:
una oda, un soneto, una rima,
un regalo para los sentidos, 
una dulce melodía.

Es una poesía.


10 de junio de 2013