Se cogió de mi mano una mañana de enero.
Cuando dos luceros, fueron sus ojos negros.
Su sonrisa se abrazó con la mía,
y nuestras lágrimas secamos con caricias.
Paseamos cogidos de la mano
y los dos, bailamos a la par...
dando los mismos pasos.
¡Y saltamos y cantamos...y reímos y jugamos!
Desde que aquella mañana de enero,
él se cogió de mi mano.
Él, me cuenta sus sueños...
y yo, la historia de Kimazi...
¡Un valiente guerrero!
Que para salvar a su pueblo...
llegó hasta la cima del Monte Kenya,
donde mora Ngai...el ser supremo.
Y de Konyek, un guerrero masai...
sobre el amor hacía Nube de Noviembre...
¡su becerro...!
Y él, me coge de la mano,
mientras muy despacio...
se van cerrando sus grandes ojos negros.
5 de mayo de 2013





