sábado, 29 de octubre de 2016

ESPERANZA


Tranquila, todo va a salir bien.
Cuando desperté, un fuerte dolor en mi mama derecha me desgarró el alma.
Una lágrima resbaló por mi mejilla, respiré profundamente, y me llené de vida.






Con este  microrrelato participé en el concurso de microrrelatos "Pluma, tinta y papel V "  y ha sido seleccionado para formar parte de la antología del libro con el mismo nombre. 
27 de octubre de 2016 

domingo, 2 de octubre de 2016

HOY QUIERO COMPARTIR

Hoy quiero compartir, y necesito hacerlo por algo que nos sucedió el 28  de septiembre, (hablo en plural,  porque nos sucedió a María Pilar y a mí ). 
Ese día, vi  por casualidad, que alguien había compartido una reflexión, se trataba de "El tren y la vida". 
He visto y he leído ese texto varias veces y en diferentes redes sociales.
El caso, es que no conocía el nombre de su autora, hasta el año pasado en el que fue leído por “Amigo Luna” director y locutor de la emisora de radio "La Luna y compañía".

Pues bien, ayer, alguien volvió a compartir ese texto, y mi sorpresa,  fue comprobar que no tenía nombre, y no solo eso, lo más grave es que esa persona hizo creer a sus amigos que ese texto lo había escrito él. 
Me aseguré de que ese texto fuera el de María Pilar; cuando ella me lo confirmó, fue tal mi indignación que no dudé en escribir a esa persona pidiendo que por decencia, pusiera el nombre  de su autora.
María Pilar por su parte, se presentó como su autora y le pidió que por favor y  que ahora que ya sabía su nombre lo añadiese debajo del texto.
Nuestra sorpresa, llegó cuando nos dimos cuenta de que en lugar de rectificar y poner el nombre tal y como se le pedía ( lo que hubiera significado un gesto de honestidad por su parte) bastante lejos de ello, se limitó a eliminar  todas las pruebas y comentarios que le señalaban de no ser el autor del texto.
 

Por este hecho, hoy necesito hablar del tema...
A la mayoría que nos gusta escribir, y compartir nuestro trabajo en las redes sociales, lo hacemos porque queremos dar a conocer lo que escribimos, ya sea poesía, relatos, reflexiones o cualquier otro texto.
 Algunos, tenemos nuestros blogs y lo hacemos a través de ellos.
Es cierto, que lo que se publica o comparte en las redes sociales es para que otros puedan a su vez también compartir.
 Yo no voy a negar, que ese hecho me llene de orgullo cada vez que se hace con algunas de mis poesías, porque eso significa que ha gustado mi trabajo .
Y a eso voy, parece ser, que algunas personas no comprenden muy bien el significado de la palabra "compartir" y lo que hacen, es "cortar y pegar" ese texto en su perfil, el problema es, que haciéndolo de esta forma el nombre del autor suele desaparecer.
Otras, en cambio, y para que no se note demasiado que no lo han escrito ellos, cortan y pegan solo una parte del texto,  añadiendo otras frases...otras palabras.
Vuelvo a reiterar, de esta forma, también todo ese trabajo va perdiendo toda su originalidad. 


¿Por qué lo hacen?... Solo ellos lo saben.
Yo, personalmente pienso, que es porque necesitan vanagloriarse ante sus amistades, sin darse cuenta de que se engañan a sí mismos.
Desgraciadamente, la honestidad, la sinceridad y la dignidad son virtudes que no todos poseemos. 


Las redes sociales,  pueden ser un buen medio para compartir, para crear y para conocer, y sinceramente,  pienso que está en nuestras manos, en nuestra conciencia y en nuestra responsabilidad, crear y mantener un buen medio donde todos tengamos cabida.

Humildemente creo, que existe una forma muy sencilla para conseguirlo y es sobreponiendo ante todo la palabra "RESPETO". 

Respeto a quien escribe y comparte,  respeto a su trabajo...y por supuesto no omitir nunca su nombre,  y si ese nombre no está escrito, asumir que no se es el autor o la autora. 


Luchemos pues, para que no se pierdan nuestros principios morales, para que no terminen desapareciendo los valores básicos y éticos de nuestra sociedad.
Porque las palabras no se escriben solas, y porque no existen los textos anónimos,  porque detrás de cada poesía, detrás de cada relato, detrás de cada reflexión o frase...siempre, siempre existe un nombre.

María Pilar Losada Aymerich escribió en el 2007 "El tren y la vida".  
Este tren ha estado viajando sin nombre, con diferentes formas y por diversos lugares durante mucho tiempo...sinceramente, ¿no creéis que es justo que este tren a partir de ahora viaje en su versión original y conducido por su autora? 





EL TREN Y LA VIDA

La vida, se parece mucho a un viaje en un tren, comenzamos en una gran Estación, rodeados de numerosas cosas que giran a nuestro alrededor.
Cuando el tren comienza a caminar, estamos todavía como adormecidos, quizás sea porque nos sentimos protegidos por las personas que nos quieren, nos arropan y nos dan su cariño.
Así, durante unas cuantas estaciones, en las que apenas nos fijamos, va pasando el tiempo y poco a poco nos vamos desarrollando, y en ese momento, se nos ocurre mirar por las ventanillas.
Vemos una vegetación que parece que pasa rápidamente delante de nuestros ojos, causándonos una impresión extraña, y entonces nuestro organismo, empieza a reaccionar y a correr, para ponerlos a su altura.
De repente, el tren se para en una Estación, y vemos como bajar de él, las personas a las que queremos, nos dejan solos, y nos sentimos un poco abandonados, creemos que no seremos capaces de realizar las cosas solos, sin su ayuda.
Es una época triste de nuestra vida, pero al mismo tiempo, nos da la madurez necesaria para emprender nuestro camino solos.
.Miramos a nuestro alrededor, y nos encontramos con personas que están tan despistadas como nosotros, con algunos, congeniamos, es fácil la comunicación, con otros no tanto, aunque a veces no tenemos más remedio que acercarnos a ellos, por interés propio o porque la vida nos impone ese sacrificio.
 Hay una estación, que nos resulta especialmente grata, en ella sube al tren una persona que al verla, nos damos cuenta de que será muy importante en nuestra vida, a veces nos puede fallar, pero en otras, nos ayudará a sobrellevar la carga que nos espera, nos dará hijos y formaremos una familia
El tren, va parando en numerosas estaciones, en algunas de ellas, bajan algunas de las personas que hasta ese momento han compartido parte de nuestra vida con nosotros, familiares, amigos, extraños, y sentimos que vamos perdiendo algo de nuestro ser.
Cada vez las paradas son más cercanas, el tiempo se nos va terminando, surgen las enfermedades que alejan de nosotros a personas queridas y nosotros mismos estamos amenazados  por ellas. Sentimos que el final del viaje está cercano.
Y llegamos a la estación términal y lo único que pedimos, es que la transición sea tranquila y rodeada por los nuestros.
Cada vez el tren para más veces, y van desapareciendo de nuestra vida trocitos de ella. Aparecen las enfermedades que a veces superamos pero dejan secuelas  psicológicas a veces difíciles de superar.
Por eso, es importante el vivir día a día y disfrutar de las pequeñas cosas que se nos van concediendo.
Algún día llegará la Estación términi, es Ley de vida pero yo solo me contentaría con dejar algo bueno por lo que ser recordada.

Maria Pilar Lossada Aymerich

sábado, 7 de mayo de 2016

BRAHMA

                                                                                                                   
Cada mañana me siento junto a mí madre en la cima del monte...
Me gusta, cuando explica que mi nombre, Brahma, significa “El Dios creador del universo”.
Me habla de la vida, y de todo lo que  puedo conseguir a medida que vaya dejando de ser un niño.
Pero, esta mañana todo está cambiado. La mirada de mi madre  tiene una  luz especial...hoy es distinta. 
Me coge de la mano, y caminamos hasta llegar a un edificio derrumbado por el terremoto de ayer, solo una puerta permanece inmóvil y  en ella está  escrito: “Bienvenido a nuestra escuela”.







                                                                                                         
El terremoto de Nepal el 25 de abril de 2015 y de magnitud 7,8 dejó más de 4.300 muertos y casi 8.000 heridos, además de numerosos edificios destruidos, entre ellos escuelas. 
Este es el primer microrrelato que escribo, las fotografias fueron las que me encogieron el corazón y me ayudaron a escribir...



9 de abril de 2016 

miércoles, 13 de abril de 2016

EL VERSO PERFECTO


                                                                                                      


Es el verso perfecto
que alumbra mi amanecer,
cruzando desiertos
de mares infinitos...
despertando en mi almohada
nuevos instintos.
Su sonrisa se abraza a mi verso,
y su voz, pronuncia mi nombre...
esperando de mis labios, un beso.






Esta poesía forma parte de la antología del libro "Erotismo poético II "


domingo, 10 de enero de 2016

SOMOS NOTICIA

Este blog ha sido nombrado en el Diario "La Voz Hispana de New York". La periodista Hilda Hurtado en su articulo La era de los blogs hizo mención de Poesías y otras palabras y de varios blogs más. Para mí fue una grata sorpresa y un honor que este pequeño mundo esté entre grandes blogs... Muchísimas gracias Hilda Hurtado, se agradece de corazón.


                                                                             


 

jueves, 31 de diciembre de 2015

DOCE MOMENTOS, DOCE DESEOS

Ya quedan pocas horas para decir adiós a este año, y dar la bienvenida a uno nuevo.
Yo quiero despedirlo con doce momentos y doce deseos...son deseos para tod@s vosotr@s. Un deseo y un recuerdo por cada mes de este año que se marcha, pero también son propósitos para continuar y lograr durante el año que ya está llamando a nuestra puerta.

Gracias, gracias y mil gracias por formar parte de mi vida, por hacer que cada día sea un reto y un logro.
Gracias, gracias y mil gracias por esos abrazos que me habéis dado algunos en persona y otros (que también he sentido) a través de las redes.
Gracias, gracias y mil gracias por vuestras visitas a mi pequeño mundo llamado "Poesías y otras palabras", casi ya 33.000. Por vuestro ánimo para seguir escribiendo y compartir con vosotros sentimientos.

¡FELIZ NOCHEVIEJA Y PRÓSPERO AÑO NUEVO...!










 



























sábado, 19 de diciembre de 2015

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD



Nunca antes he escrito nada al llegar estas fechas. Lo cierto es que me produce mucha tristeza; no sé muy bien por qué razón pero, lo cierto es que es así.
El caso,  es que es más pronunciado a medida que pasan los años.

Recuerdo que de niña, cuando vivíamos en Albóns, cada Navidad iba a buscar musgo (molsa en catalán) al campo y en la planta baja de la casa, montaba un pesebre.
Había una mesa grande y la ocupaba toda. Las figuritas eran muy pequeñitas porque entonces venían dentro de las bolsas de pipas, y poco a poco las fui consiguiendo.
Había  muchas figuritas repetidas,  pero eso me ayudaba a completar y llenar mejor mi pesebre de habitantes.
La mesa era lo suficientemente grande como para hacer un pesebre donde no le faltaba de nada, desde montañas, hasta un río con su puente, un corral con gallinas, vacas, ovejas y burros; también pastores  y lavanderas, y ollas que colocaba encima de unos tronquitos como si fuera un fuego. No podía faltar la nieve, así que lo conseguía con un poco de harina por encima de las montañas y salpicando los prados. El río lo hacía poniendo papel de aluminio...y un camino que conseguía poniendo arena y piedras a los lados como si fueran rocas.
También tenía palmeras y matorrales que yo misma creaba.
 Solía poner siempre uno de los Ángeles sobre una de las palmeras y los pastores alrededor. Tampoco faltaban los Reyes Magos, que cada día, solía mover como si realmente fueran caminando hasta llegar al pesebre donde se encontraba la Virgen María, San José y el Niño Jesús rodeados de el burro, el buey y pastores con sus ovejitas adorándolo.
Colocando luces en lugares estratégicos conseguía darle ese punto mágico que tiene un pesebre. Por supuesto las luces no podían faltar alumbrando al Niño Jesús o al Ángel que anunciaba su llegada a los pastores, ni al río, ni tampoco debajo de la olla como si fuera el fuego.
 Además,  las luces eran de colores por lo que me la tenía que ingeniar para que cada lugar tuviera su color...el azul del río o el rojo del fuego.

¡Era precioso!  hasta el punto, que cerraba los ojos y me metía dentro de aquel pesebre...me volvía pequeñita.
 De pronto, me encontraba jugando con las ovejitas y paseando por entre sus casas y los prados, junto a los habitantes de aquel lugar mágico.  Y atravesaba el puente hasta llegar al lado de las lavanderas y escuchaba sus conversaciones.

Me pasaba horas dando vida a todas aquellas figuritas.
Imagino que ese,  era el espíritu de la Navidad...entonces tenía entre 10 y 13 años.

Lo malo,es que no recuerdo en qué año lo perdí.

¡Mis mejores deseos para tod@s...Felices Fiestas!